lunes, abril 10, 2006

razón y sentimientos frente a la muerte

Apuntaba hace poco que habia una razón dependiente de los instintos y otra independiente -en lo posible- de ellos. El continuo enfrentamiento a la muerte en una amplia combinatoria de estados mentales, físicos y circunstancias exteriores, no siempre en correspondencia, me va permitiendo afinar más en cómo funcionan y a qué responden. Cada vez noto mejor la diferencia entre pensar la muerte desde los sentimientos o desde la razón independiente. Tanto que veo conveniente referirnos a ello de modo distinto; el problema otra vez es que yendo el vocabulario por detras del conocimiento -como las leyes- no hay palabras adecuadas para ello
Como argumentar o pensar no implican una lógica rigurosa los usaré para lo irracional, y razón solo para lo suyo, esto es, lo racional no instintivo.
No creo en la razón endiosada robespierrana; ambos pensamientos pueden tener intrincadas conexiones desconocidas que la neurología irá desvelando, así como las especificidades que tanto pueden alumbrar; pero lo que sí puedo decir es que pensando desde los sentimientos la muerte se presenta como algo de sordo horror repelente que nos constriñe las tripas y hiela la sangre, mientras que haciéndolo como un ejercicio de lógica en base a hechos objetivos, es según las circunstancias, deseable y conveniente.

Según cada particular cómo y dónde, la muerte deja de ser una tragedia para convertirse en necesidad.

La razón servil y la razón emancipada. La razón al servicio de los mecanismos evolutivos y la razón no alienada, libre y capaz de desprenderse del apego incondicional a la vida.


------------
(Pasivo mientras nos atienden, no puedo dejar de observar la conducta de las cuidadoras. Vaya por delante que me cosidero un privilegiado en cuanto la capacidad de la gente que tengo ahora en comparación con situaciones similares, pero aun así ...
Ah, esta extrema dependencia de otras personas que proyectan las miserias de sus propias vidas -aunque traten de no hacerlo y mantengamos distancias: es dificil ocultar, en cuanto hay rutina, un disgusto o preocupaciones que te han desvelado toda la noche, o las manías que más o menos todos tenemos y que transferidas varias horas diariamente durante largo tiempo pueden en los momentos de sufrimiento significativo acabar de rompernos los nervios y añadir aún más dolor ¡y sé muy bien que es recíproco!-
... son vidas normales, con sus ilusiones interiores, más o menos anodinas, en continuo autoengaño ...

No hay más que mirar cómo funciona el mundo, el país, nuestro entorno, nuestras existencias . ... somos un desastre. Qué poquita gente se libra, pero son más los criminales de todo tipo.)