lunes, abril 24, 2006

La verdad adelgaza

Perder la lucidez, caer en el conformismo impotente o en el delirio de la resignación a cambio de una caricia y un esporádico buen documental o cualquier otra menudencia grata ... sería aceptar un final agónico sin voluntad propia.

El sentimiento subjetivo e ¿inalienable? de bienestar o malestar no es más que una -complejísima- cuestión química; la felicidad o la pesadumbre, mera química; ¡el dolor de muelas!, estructuras defensivas de la evolución obvias aparte, una particular y específica relación de sinapsis y neurotrasmisores, bastante estùpida por cierto (¿cuestión cultural? salvo excepciones particulares, todos quieren calmantes cuando conocen sus efectos; ojo los católicos, que deberían aceptar el dolor por ser voluntad de Dlos)

Como la vida no nos da satisfacciones se pretenden sustituir por seroxat y ansiolíticos y eso según qué casos está bien, pero cuando solo sirven para prolongar situaciones indeseables e irreversibles ... ¿Quién cree que pueden suplirme aquellos intensos placeres y vivencias que no olvido, y las carencias de este mal vivir, seroxates tramposos, torpes, insuficientes -por qué no con cócteles placenteros-? ¿qué libertad y ética hay en ello? ¡Prohibido estar triste! ¡Prohibido pensar en que esta vida es para uno un absurdo doloroso! -¿no lo será para todos, aguantaríamos nuestra existencia si recordáramos con la misma viveza lo malo que lo bueno, y sin el recurso de la esperanza en mejorar?-
De telón de fondo, el morir lúcido cuando ya no se puede vivir con integridad, o morir un poco más tarde drogado sin conciencia ni consciencia.
Entre ambos extremos hay muchos grados y hasta muchos años, pero no olvideis que llegados a un punto de degradación los instintos serán más fuertes que la razón y aparecerá un invencible miedo a la muerte y llegareis a cargar con toda clase de sufrimientos y humillaciones, incapaces de decir ¡basta ya!

-'y por qué no te ejercitas en el olvido de los deseos materiales, y si no eres religioso ni crees en otra vida, haz algo así como meditación transcendental y usa las propias drogas del cerebro'
-'Pero, ese empeño en prolongar esto que a todas luces ofrece mucho daño y escasas magras satisfacciones, no será más que no acabar de dejar de tener esperanzas, de hacer un sitio al miedo a la muerte? ¿no será el suicidio meditado la mejor muestra de desapego a la vida?'

-¡Eso no. No te mates!
-¡¡¡¿pero ¿es que estoy vivo?!!!
-¡Te queremos! ¡Nos harás sufrir!
-Ay ayayai, eso del querer qué egoista es. ¿De nuevo los sentimientos como el mejor mecanismo defensor de nuestros intereses particulares, de la familia, del grupo, de la tribu, de la sociedad, de la especie? Que me demuestren que no es así; y mientras tanto, ¿qué me dais para sustituir lo que me compensaba en la vida?

En fin, que cada cual haga lo que mejor considere, pero que no se meta en lo de los demás.