domingo, abril 02, 2006

destilados pentapléjicos

Me debo de estar quedando sin neuronas espejo: cada vez entiendo menos a la gente . . . salvo que tenga que entender que somos unos dañinos estúpidos incongruentes.
Si no nos negamos a verlo, en este estado es facil observar nuestras insuficiencias generales y el grado de mezquindad que alcanza la mayoría de la especie *1.
Solo ello explica 3.000 años de horrores escritos y que sean excepcionales los periodos en que ha prevalecido la razón sobre la animalidad y siempre a costa de tener que ‘imponerla’ con violencia *2

Hubo momentos de ilusión en Estados ilustrados y fuertes capaces de expandir la libertad , la iguldad y la frarternidad. El que mejores condiciones reunía para haberlo podido hacer se fue convirtiendo rápidamente en su más feroz enemigo. Se han pervertido aquellos valores en un monumental artificio semántico propio de la más refinada escolástica. A la Libertad, Igualdad y Fraternidad las han englobado en aquel concepto tramposo de democracia que de ser muy apropiado para oponerlo antaño a tiranos y luego a los absolutismos occidentales hoy se ha quedado obsoleto pero hipócritamente defendido a sangre y fuego por quienes en realidad solo persiguen beneficios egoistas. El autoeregido paladín mundial de la democracia es notable por sus desigualdes, su insolidaridad y un sentido muy particular e interesado de libertad; sus líderes invocan a diós constantemente y paradójicamente, en relación a sus medios, cuentan con uno de los ´’pueblos’ más ridículos, ignorantes y manipulable del planeta.
Hoy el sistema democrático formal solo sirve para que gobiernen ¡legítimamente! mafias, oligarquías o grupos religiosos, en comandita, regañados o formando unidad, según convenga.

El ’pueblo libre’, esto es, nuestra especie, no está diseñada para la libertad, la igualdad, ni la fraternidad; ni siquiera para el placer sin daño, pero muy apta para la destrucción, el dolor y el autoengaño . De existir dios, excelente . . . ha hecho .
Está claro que habría que modificar nuestra genética para salir de la animalidad, que no hay otra opción que sustituir la evolución natural por la racional pero ya no hay voluntad, tiempo, ni dinero para ello. Pero además , siempre que hemos querido hacer algo bien se ha acabado pervirtiendo y dando frutos espantosos. ¿Seríamos acaso capaces de crear una criatura con lo mejor de nosotros sin lo peor? Más aún, hace alguna falta que lo intentemos, o es una prolongación del instinto de supervivencia de la especiie?.

No pretendo ser apocalíptico ni ‘negativo’, solo saco conclusiones desde esta silla de tetrapléjico libre de ilusiones. No dedicando mi tiempo a entretenimientos banales, ni pudiendo entregarme a los placeres de la vida, me enfrento al vacio del espacio en blanco y tal vez por simple horror vacui,*3, lo voy llenando con pensamientos destilados con alta carencia de instintos. Puedo ahora separar con facilidad la razón servil de la razón emancipada. La razón al servicio de los mecanismos evolutivos y la razón no alienada, libre y capaz de desprenderse del apego incondicional a la vida.
Tengo el excepcional privilegio de poder pensar y escribir desde la desesperanza, desde el final de la vida y desde el conocimiento aproximado de unos pocos asuntos elementales.

No ofrezco soluciones -qué desconsiderado, con el espanto que nos da mirar a la nada, es decir a la muerte- que cada cual espabile, a mi de momento al menos me queda la cosa de que además de incapacitado para el disfrute, no voy a dejar un mundo agradable y justo, y que lo que se viene encima no parece muy recomendable.


*1.-Sin ir más lejos, la octava Conferencia de las Partes sobre Biodiversidad que se ha celebrado en Curitiba, Brasil, ha sido un vergonzoso fracaso. Seguiremos comiéndonos el planeta hasta que lleguen las hecatombes.
*2.-No ha habido un solo avance político radical pacífico que no haya sido sofocado violéntamente en nombre de la libertad.
*3.-Cuando tenemos un libro con las páginas en blanco, qué pocos son los capaces de pasar al menos unas cuantas páginas lentamente en una lectura de la nada, evitando la tentación de escribir en él, llenarlo con algo u olvidarlo en un rincón.