lunes, marzo 13, 2006

Eutanasia y cuidados paliativos

Empezaré por reproducir tal cual la carta al director de El Paìs, de Damián Muñoz Sánchez del 3.02.06 porque en su brevedad no encuentro desperdicio:

He leído el interesante artículo de Pablo Simón Lorda titulado Siete orillas en la eutanasia (EL PAÍS, 28-2-2006). Comparto plenamente las reflexiones que hace en los seis primeros puntos, pero no lo que propone en el séptimo: despenalizar la eutanasia en determinados supuestos. Dice que habría que garantizar "mecanismos adecuados para asegurar la transparencia y evitar los abusos". En Holanda también se lo plantearon así y, sin embargo, los últimos datos oficiales sobre la práctica de la eutanasia en ese país arrojan 1.000 casos anuales de eutanasias por inyección letal sin petición del paciente. Pretendiendo arreglar un problema, han provocado otro peor.
Se comprueba a diario que, cuando se ofrecen unos cuidados paliativos de calidad, las peticiones de eutanasia son excepcionales. No parece prudente legislar para unos pocos casos -en los que siempre cabe el recurso a la sedación- y en un terreno extremadamente delicado, donde con facilidad se pueden producir abusos. En España todavía hay muchos enfermos que no tienen acceso a unos buenos cuidados paliativos: considero más urgente y constructivo -como proponía la ministra de Sanidad- centrarnos en resolver este problema.


Poco antes de esas dos cartas, dada la extrema beligerancia con que el PP responde a cualquier innovación o reforma, dudaba de la conveniencia de mandar a ese diario una -bien moderada- pidiendo que se volviera a sacar del silencio político y mediático el tema de la eutanasia.
Así, al encontrar la carta anterior, me volvió ese malestar hondo que me causan los discursos hipócritas o falaces referidos a cuestiones fundamentales; discursos típicos del estilo católico vergonzante que en vez de presentarse como tal se esconde tras títulos o méritos que sólo aparentemente los justifican. Creí necesario contestarle y mandé la siguiente, que no se ha publicado:


La carta de Damián Muñoz Sánchez del 3.02.06, viene a sumarse a las de otros médicos de cuidados paliativos que, en cuanto sale a debate el tema de la eutanasia, se incorporan inmediatamente a él argumentando que un buen desarrollo de esos servicios la harían innecesaria. Sólo intereses corporativos y/o motivos ideológicos, ajenos a la realidad del interesado, pueden presuponer excepciones las demandas de eutanasia que exceden su ámbito. Hay una enorme variedad de situaciones que necesitan con urgencia poder acceder a una buena muerte y que no encuentran en su modo de actuar solución a su problema.
¿Por qué volver a cargar el concepto de eutanasia de connotaciones negativas?

Es preciso abarcar la cuestión sin prejuicios y en su totalidad, para no perjudicar precisamente al interesado. Todos estamos de acuerdo en desarrollar unos cuidados paliativos de calidad, pero eso no es suficiente. Nos asombraríamos si supiéramos con exactitud la cantidad de cacotanasias que se producen a diario imposibles de ser solucionadas debidamente en unidades paliativas.

Estando al otro lado del problema y sabiendo que la medicina paliativa no resuelve mi caso ni el de muchos otros más -que ellos tratan de minimizar con dolorosa irresponsabilidad-, les pido que no obstaculicen por motivos corporativos y/o ideológicos el necesario y urgente proceso que regule, sin restricciones mojigatas, el derecho a la eutanasia, el derecho a una buena muerte para cualquiera que, en una situación terminal, pueda acabar de morir si así lo desea, o lo haya dejado escrito, antes de que llegue el fin 'natural', y atienda al resto de situaciones que exceden el marco de las unidades de cuidados paliativos.
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Tenía también escrito apuntes como los que añado a continuación, imposibles de desarrollar en lo anterior porque se superarían las treinta líneas requeridas.

- Algunos médicos de cuidados paliativos siguen empeñados en monopilizar el derecho a una muerte digna, desvirtuar el concepto de eutanasia y obstaculizar su plena regulación.

- La contundencia de cifras que maneja con soltura de muertes sin consentimiento en Holanda -y que asocia a abusos y a crear un problema aún mayor, insinuando graves acusaciones sin pruebas- contrasta con las que no ofrece de esas supuestas excepciones tan escasas que hace innecesario el debate sobre la eutanasia y su regulación.

- (A propósito: ¿puede unas leyes democráticas dejar fuera y sin amparo legal casos y situaciones de la trascendencia de cómo resolver nuestra propia muerte, como pretende Damián Sanchez?)


- Es lamentable que digan que en Holanda se cometen hasta 1.000 abusos anuales, queriendo crear una animadversión infundada contra la legislación de la eutanasia.
Personalmente, no considero motivo de escándalo, ni de alarma. ni de abuso que, llegado a terminal e inconsciente sin más futuro que una lenta degradación biológica, en vez de una potente sedación que simplemente me quite el gesto de dolor (que según que caso ya ni siquiera sienta), se me inyecte una solución letal.

- Lo que hace la medicina paliativa , por mucho que no les guste el término , no deja de ser eutanasia; in extremis, pero eutanasia, facilitar un morir sin sufrimientos innecesarios ni excesos terapéuticos tan inútiles como degradantes.
En el fondo, más que el debate sobre quien tiene derecho sobre su propia muerte, si una religión , el Estado o uno mismo, imponiéndose en la sociedad lo último, veo en el meollo de la discusión una mera cuestión de tiempo: los médicos de cuidados paliativos admiten que su práctica adelante la muerte ‘natural’, minutos, horas, incluso un día, pero no más ¿por qué esa moral timorata cuando hay casos en se pueden preveer sin ninguna duda meses e incluso años de agonías indeseadas?.