domingo, enero 15, 2006

Tenía que ocurrir, II

Aclaraciones pertinentes en caso de accidente.

La conexión del tubo flexible del respirador a la cánula del traqueostoma está diseñada para que se suelte con cierta facilidad: es un codo que se puede poner y quitar con los dedos y que además gira sobre sí mismo merced a una doble estructura muy deslizante en la parte que encaja con la cánula; de ese modo los movimientos que me realicen no se transfieren rígidamente al agujero bien vivo y sensible de la traquea, causa de constantes molestias. Si no se soltara con facilidad podría causar tremendos daños en caso de que el tubo se enganchara en algo mientras me muevo; y serían imposibles ciertas operaciones como la aspiración de mocos o el vestir y desvestir.

Sabiendo esto, podeis entender que una presión fuerte desde los pulmones también lo puede desconectar; p. e., una tos violenta. Y resulta que yo me puedo provocar una tos capaz de soltarla si no está muy apretada esa conexión.

Decía que la alarma del respirador es debil y sin embargo el respirador que tengo de repuesto sé que suena más.
También sé que no tendría problemas de desconexión si cuando inevitablemente hay que dejarme solo, con una cinta me ataran el codo a la cánula: es sencillísimo.
En efecto, esta ausencia de prevenciones es a propósito: quiero tener ese resquicio de posibilidad si llegara la ocasión, aunque de un modo muy espantoso tendría que estar para preferir una muerte con semejante agonía.

Quiero dejar dicho esto a efectos legales, pues si muriera por una desconexión 'accidental', al igual que por otra aparente falta de atención, solo yo he de ser resposabilizado.