domingo, octubre 23, 2005

"Siempre estuve consciente"

¿Hasta qué punto es una mera irresponsabilidad inocente la forma en que se ha dado la noticia en los medios de que Salvatore Crisafulli haya salido de un coma de dos años? La tv y la prensa nacional inmediatamente se han hecho eco del caso.

" Escuchaba "con desesperación" las conversaciones de sus familiares y a los médicos cuando predecían que nunca se recuperaría" . Pero el suceso lo cuenta el hermano, porque Salvatore está empezando a decir "mamá". Debe de haber una extraordinaria comunicación extraverbal entre ambos y Pietro, todo un carácter, convoca periodistas y habla de 'milagro'... estamos en Catania.
Me pregunto: ¿Acaso no hay ya medios para conocer con bastante precisión en un adulto el alcance de una lesión cerebral y sus secuelas? Y como me digo que sí, echo de menos más información, porque así es como si en realidad no supiéramos nada y para eso podían haber dejado ese espacio para algo más jugoso.

De entrada, hay pequeñas incoherencias entre lo que se dice en unos y otros, pero es común la total imprecisión con que se cuenta la historia de la que, finalmente, al abrir expectativas y dar paso a la esperanza, queda el mensaje de que efectivamente son posibles los milagros. Y de paso crear animadversión hacia la eutanasia. Las madres y algunos próximos se sentiran reforzados y exigirán en las UVIs lo imposible. Interesante perspectiva. Muchas gracias a los medios.

Si leemos despacio lo redactado en el periódico de más tirada debería llamarnos la atención el que, en un coma, alguien sea consciente de lo que le ocurre y lo recuerde después. Hay muchas clases de coma y puesto que de un coma traumático profundo hasta ahora nadie recordaba nada ¿Cuál es éste tan peculiar? (ah, sigo con la manía de querer saber la verdad.)

En otro medio se da cuenta de la repercusión que ha tenido el caso en el "comité bioético italiano" bien ligado al Vaticano. Estos comités bioéticos que empiezan a proliferar y se nos presentan como auténticos pontífices de lo que es éticamente bueno y de lo que es malo, de dónde salen, quién los pone y los quita, qué crédito ejecutivo merecen?

(Es curiosa tanta preocupación de algunos por defender esas vidas en el límite, en contraste con la dejadez con que se desentienden de crímenes masivos o mortandades cantadas, en los que no dejan de ser cómplices o consentidores.)

No hay sitio sin embargo para la realidad del suicidio, salvo el caso extraodinario de Sampedro: la excepción confirma la regla. Es noticia cada muerto en carretera y resulta que en España, pais europeo de muy bajo índice de suicidio los hay tanto de unos como de otros. Hasta qué punto damos la espalda a este hecho que ni siquiera tenemos idea aproximada de cuantos suicidios corresponden a enfermos terminales; resulta ridículo que tengamos que enterarnos de que algunos de nuestro país hayan recurrido a la organización suiza "Dignitas" por la grotesca noticia de que la policia lo descubriera al seguirles la pista pensando que se trataba de blanqueo de dinero. No, el suicidio no es noticia porque la muerte cercana es molesta hasta lo intolerable; y pensar en nuestra capacidad de morirnos por nosotros mismos, espanta.

Es mejor que nos ofrezcan modelos positivos, muestras elocuentes de resistencia a la desgracia, que se pueda pensar y decir "No sé por qué te quejas. Fíjate en Menganito". El triunfo de la voluntad de vivir, no importa cómo, ni a costa de qué o de quien.