miércoles, septiembre 21, 2005

Si olvidamos ...

No quiero olvidar para no dejarme caer en las trampas de la resignación sin principios.
Si olvidamos podremos engañarnos y acabar por aceptar lo inaceptable. Es bien conocido que una gran capacidad de adaptación es la principal característica de nuestra forma de evolucionar. ¿cómo podemos conocernos, saber en qué estado nos encontramos, si ignoramos nuestro pasado?
Decía Simone Weil "el alma no está hecha para habitar una cosa; cuando se la obliga a hacerlo no hay ya nada en ella que no sufra violencia"

Pero el alma suele ser acomodaticia, plegándose con tal de vivir incluso a grandes dosis de ignominia. Es el alma libre e íntegra la que no tolera verse en un cuerpo definitivamente impotente.

Cuidado con los autoengaños, cuidado con dejar que los instintos de supervivencia nos hagan tolerable la indignidad y aceptemos degradarnos hasta una existencia primaria animal incapaz de reconocerse como tal. Perdida la lucidez, aferrados a la vida a cualquier precio, nos degradamos a unos niveles impropios de un ser humano libre y responsable. Porque lo estoy viviendo puedo decir que en estas condiciones solo es miedo a la muerte lo que nos ata a la vida; un absurdo miedo irracional que deberíamos ser capaces de superar, arropado cobarde tras excusas insuficientes, impropias de una persona íntegra; un miedo que debería repugnarnos por su incompatibilidad con la razón y la evidencia de un mero subsistir miserable.
Cuando sucumbo al miedo a la muerte, se diluye Lucas S. y queda el hombre elemental acojonado, una pobre bestia implorante. Se pierde la entidad y queda la bioquímica en estado de emergencia con las alarmas disparadas pidiendo auxilio.
Me invocan la esperanza. Cuando el fin es inminente e irreversible, la esperanza o es ignorancia o es ilusión tramposa de los mecanismos de supervivencia que deberíamos rechazar.

El miedo, tan humano, tan irreprochable éticamente, tan protector, tan mezquino con tanta frecuencia, tan violento y dañino con los demás tantas veces, tan masivamente. Vaya, con qué mecanismos funciona el rey de lo creado.
Qué miedo cerebral me da ir cayendo en el miedo de las vísceras, de los sentimientos cobardes. Qué vergüenza ante mí mismo.

2 Comments:

Blogger ana said...

Si, estoy de acuerdo contigo con que el pasado es muy importante, y que para avanzar hay que mirar hacia atrás. Tal vez muchos de los errores que cometemos o vamos a cometer en el futuro, son fruto de nuestro perdón injustificado o de nuestra mania de no querer mirar al pasado, tal vez por instinto o con la firme intención de autodefendernos...No sé estoy un poco perdida
Muchas gracias por escribir tus sentimientos, me parece muy valiente
ana

3:27 p. m.  
Blogger mikeingals06872977 said...

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