martes, agosto 23, 2005

Pentapléjico: Qué es un

Pentapléjico: Tetrapléjico con exclusiva movilidad de cuello y cabeza que precisa constantemente respiración asistida mediante un respirador, aparato portatil que suministra el aire necesario y lo hace llegar a los pulmones mediante un tubo flexible conectado a la cánula de la traqueotomia.
La parálisis del diafragma pulmonar impide la normal expulsión de las flemas pulmonares, ahora aumentadas por esa manera brusca de entrar el aire. Las flemas o mocos apenas hacen el trayecto alvéolos - bronquios - traquea - exterior, ya sea por la boca o tragando, de la forma habitual, automática refleja, progresando lentamente por todos estos conductos sin acabar de salir fuera, con lo cual acabarían ahogándote en pocas horas; se hace imprescindible sacarlos al primer síntoma de asfixia.
Se pueden sacar fuera los mocos de dos maneras, aspirando con una sonda por la cánula del traqueostoma hasta los brónquios o presionando los pulmones desde fuera tanto como para, sin llegar a romper las costillas, obligar a los mocos a hacer su recorrido.
La aspiración no realizada por un neumólogo con broncoescopio despeja en el mejor de los casos la traquea hasta el principio de los brónquios, -lo que es interesante en caso de vida o muerte-, pero no limpia los pulmones.
Por el contrario, sacar los mocos por presión manual, fisioterapia respiratoria o coloquialmente 'achuchar', es muy eficaz pero requiere sensibilidad en las manos y unas muñecas fuertes y resistentes.

Esto del respirador y los mocos caracterizan de modo muy particular a los pentapléjicos y sus espectativas.

En primer lugar, el respirador hace conveniente la proximidad constante de alguien que sepa cuatro cosas al respecto lo que crea una dependencia completa de personas con cierta preparación. Nunca podremos estar realmente solos ni tener una auténtica privacidad. Según cada estilo de vida, esto puede ser motivo de profundo malestar; y en el caso de quien necesite ayuda exterior para acabar de morir y su entorno se lo impida, una horrible tortura, causa de ese hundimiento moral que alguno calificará, autosuficiente, de 'depresión' quedándose satisfecho de su sagacidad.
Los pulmones se harán muy vulnerables a los cambios de temperatura y a las infecciones. La esperanza de vida será de 10 años.
El habla sufrirá una limitación severa y en el mejor de los casos irá al ritmo del respirador, pudiendo salir la voz después de que nos haya metido aire y antes de que vuelva a empezar a entrar, unos tres segundos escasos.
No usaremos la nariz, los sabores ya no volverán a ser los mismos.

En segundo lugar, los mocos determinarán por entero una especial calidad de vida.
El cerebro nunca volverá a estar con la oxigenación normal y menos con la necesaria para mantener una concentración intensa. Con frecuencia bajará de los niveles normales con síntomas que irán desde un ligero mareo hasta la más angustiosa sensación de ahogo incluida la de la muerte inminente.
Cuando se presenten contratiempos y conflictos es posible que se somaticen y aumente la mucosidad y la cabeza pierda consciencia; puede darse el caso de llegar al síncope. La cabeza necesita en esos momentos un aporte extra de oxígeno que el respirador no suministra porque no entiende que sea necesario.
La memoria y la concentración perderán notablemente. Adios a la lectura o audición de una obra compleja. Esto ha de dar pié a la reflexión de la manera tan distinta como afectan los cambios traumáticos a unas u otras personas según trastoquen la vida anterior.

Contrariamente a lo que cabía esperar, los cuerpos de los penta y tetrapléjicos no son nada insensibles aunque de forma muy diferente al de los demás.

La satisfación por algo agradable sobre la piel o los efectos de un buen masaje al no ser perceptibles como antes se consideran inexistentes y sin embargo tienen un considerable efecto en la mejora de la fisiología y de la psicología. Mucha atención a esto allegados, cuidadores y médicos que suelen ignorarlo y es muy importante.

El dolor y los malestares también se manifiestan de otra manera por medio de espasmos, sudores y aumento de secreciones.
Muy interesante por lo inesperado es el fenómeno de los sudores que pueden ser tan intensos que empapan una toalla en pocos minutos. Según en que momentos o circunstancias se producen, señalan donde esta la causa de algún problema. En el caso de aparecer solo al rato de estar sentado, atención: son síntoma de mala colocación de la ropa, problemas en la vejiga o con la sonda, o de malas posturas con posible riesgo de inicio de escaras en las posaderas, una de nuestras peores pesadillas.

Por el contrario, aparecerá hipersensibilidad donde sí que llegan con normalidad las terminaciones nerviosas. El cuello y la cabeza son ahora superficies muy delicadas, importantes receptoras de dolor y placer.