miércoles, agosto 10, 2005

Eutanasia: Qué es, qué no es.

Eutanasia: Qué es, qué no es.

A principios de año un extraodinario cúmulo de
noticias al respecto pusieron el tema en candelero
precipitando un embarullado debate en los medios sobre
qué es y qué no es eutanasia. Especialistas y
profesionales, con sus matices y consideraciones
puntillosas, pusieron en evidencia variadas
estratégias semánticas de trasfondo político e
ideológico a menudo bien lejos de la realidad de los
afectados, que son quienes más tendrían que decir.
Apareció un amplio abanico de adjetivaciones y
acotaciones que en muchos casos sólo trataban de
restar contenido al concepto o demonizarlo.
Recuerdo en especial un artículo de un par de
autoproclamados expertos en bioética donde muy
interesadamente decian "La palabra "eutanasia" tiene
una fuerte carga emocional, como las palabras "cáncer"
o "muerte"; con desenvoltura catalogaban el caso de
Terri Schiavo como "limitación del esfuerzo
terapéutico", las sedaciones terminales de "buena
práctica clínica consistente en facilitar a los
pacientes terminales en agonía que lo autoricen la
posibilidad de recibir medicación que los duerma
profundamente mientras esperan la muerte",lo de
Holanda son homicidios por compasión y lo de Ramón
Sampedro "suicidio" y "ayuda al suicidio".
Ponerse en la piel del afectado lleva esfuerzo y el
riesgo de tener que hacer reajustes intelectuales: qué
trabajo más fastidioso. Es sabido que los vagos a
veces hacen grandes esfuerzos para no hacer algo
incluso sencillo; hay ciertas concepciones
ideológicas que se arrastran por pura pereza mental.
Deberían aclararnos por qué tanto escrúpulo hacia la
sencilla expresión 'eutanasia'. Por cierto, qué forma
de proyectar sus propias cargas emocionales respecto a
la muerte y el cáncer dejándonos entrever el por qué
de sus prejuicios).
Quien llega al trance de querer acabar ya con lo que
le queda, en un tremendo estado emocional, sólo
demanda medios para acabar de sufrir de la mejor
manera posible, acabar de morir lo mejor que pueda,
una buena muerte: eutanasia.
Quién tendría el valor de ir a decirle: 'Oiga que
aquí dice que usted no puede morirse todavía', 'Oiga,
que va a ir al infierno', 'Oiga, que eso ahora es
suicidio, tiene que esperar a estar agonizando',
'Oiga, que va a cometer un homicidio por compasión',
'Oiga, que falta el médico', 'Pero oiga, que le falta una póliza'...
Pues también hay gente para ello.
Desde un punto de vista práctico de cara a su
reconocimiento legal, entrar en disquisiciones
escolásticas sería meterse en complicaciones inútiles;
la variedad de casos y situaciones es tal que cada uno
presenta características propias, imposibles de ser
contempladas todas en un articulado quisquilloso y
restrictivo.
El concepto marco ha de ser un termino preciso pero
que pueda englobarlos a todos ellos. Eutanasia vendría
a ser la expresión más idonea para enmarcar cualquier
acto relativo a evitar una muerte en condiciones no
deseadas aun a costa de adelantarla en unas
circunstancias lo más acordes posible con los deseos
del interesado.
El dueño del cuerpo es su voluntad consciente, no el
estado ni ninguna iglesia. Y si el propietario fuera
algún supuesto dios... que venga a demostrármelo.